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sábado, 31 de julio de 2010

Audiencia pública obligatoria

(Publicado en julio 31 de 2010)

“Hay mucha gente que quiere que te vayas a dormir

No, no te duermas, que despierto no te pueden confundir.”

Árbol

Las Audiencias Públicas no son opcionales. Son Obligatorias, en política. Las debe ejecutar la autoridad pública (Alcaldes, Prefectos, etc.) cuando los ciudadanos las soliciten para documentar la rendición de cuentas o el tratamiento, corrección, propuesta, queja o el debate sobre cualquier problema específico de un grupo de habitantes. No se usa para generalidades.

¿Es vinculante la resolución que se tome en la audiencia pública? La autoridad debe publicar la resolución tomada a fin de que los ciudadanos verifiquen su cumplimiento.

La audiencia pública tiene una antigüedad mundial significativa y es un proceso muy usado en los países más desarrollados, hoy. Por ejemplo: en EEUU y Europa hasta para hacer un puente (obra de necesidad innegable para cualquier sociedad) la autoridad ejecuta antes la audiencia para documentar el consentimiento de los ciudadanos. Así, se garantiza el uso de los recursos fiscales en las obras que la gente realmente necesita.

En nuestro país, las autoridades aún se auto consideran “iluminados” por la Gracia de Dios, convencidos de que saben qué obras hay que hacer, qué leyes hay que aprobar y también qué es o no justo. Pero, eso no es así. Kenneth Arrow (Pr. Nobel Econ.) demostró matemáticamente la imposibilidad de que un individuo (político) conozca lo que todos necesitamos (el famoso “bien común”). De allí se deduce que el pueblo debe decidir qué obras hacer, no la autoridad pública, que sólo ejecuta.

Los políticos aparentan que la obra que hacen es la que necesitamos, y que al hacerla nos hacen un favor con nuestros propios dineros (tributos). Y, vaya, luego hasta quieren que les agradezcamos. Por eso, Louis Dumur (Fundador de El Mercure de France) dijo que “la política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos”.

Los políticos no debieran poder ejecutar obras que nosotros no les solicitemos o no sean urgentes.

Fuera buena idea que en nuestra ciudad se retome este accionar participativo. En Milagro ya se hizo en el período de J. Bucaram (PRE 10). En Yaguachi, en el período de C. Romero (PRIAN 07). Y en muchos otros cantones como Arenillas, Olmedo, Valencia, etc., además de Otavalo (País 35, con M. Conejo) y Cotacachi (Pachakutik 18, con A. Tituaña), en los que aún se realizan exitosamente estos procesos participativos. No parece importar la corriente política.

Esto fuera un gran avance para nuestra ciudad. La autoridad corre el riesgo de ser insultada (hay que considerar esto) por algún ciudadano, pero no por ello la ciudad no va a progresar. Habría que garantizar una buena conducción de las sesiones participativas.

sábado, 24 de julio de 2010

Dude: participe

(Publicado en julio 03 de 2010)

“Nos veremos en el cielo si te portas bien, ya, ya, …

si (les) crees que pusieron un hombre en la luna, …

si (le) crees que no hay nada bajo su manga,…

¡entonces nada está bien. ¿Estamos perdiendo la magia?!”

Tomado de Man on the moon, R.E.M.


El reclamo o la participación de los ciudadanos en el desarrollo económico de cualquier ciudad suele molestar a los políticos, pues suelen tener sus propias perspectivas de cómo debiera ser esto. Sin embargo, no hay que callar, la participación de todos redunda en nuestro propio beneficio. Veamos…

Para analizar, partamos de los siguientes supuestos y que quede claro que no hay dedicatoria, es decir, si alguien cree que le calza el guante y se lo pone quedaría en offside, analícelo nomás:

Supuesto a) Deciden la vía (correcta o no) hacia el desarrollo económico de una ciudad los políticos.

Sup. b) Un político actúa con poder a nombre del pueblo.

Sup. c) Un político es elegido en simpatía, por la mayoría.

Sup. d) A un político le gustaría ser reelegido en el cargo.

Pues bien, Milton Friedman (Premio Nobel 1976) en “Free to choose” sostiene que cualquier individuo regala fácilmente aquello que no es suyo.

Así, considerando los supuestos, dicho político puede quitar a unos para regalar a otros y ser reelegido. Esto en economía es la (paradoja o la) “Falacia de Robin Hood”. Al final todos peor que antes.

Para detener este “robinhoodismo” surgió hace cientos de años espontáneamente la “participación ciudadana”, trasladando, sólo cuando la sociedad específicamente señale, ciertos beneficios a determinados grupos poblacionales que serán pagados por otros. Considero que este señalamiento debiera hacerse por consulta popular. Se tardara, pero fuera apriorísticamente menos doloroso para la sociedad.

He allí la importancia de que usted y sus vecinos consideren su real “participación ciudadana” en todos los temas del desarrollo de nuestra ciudad; caso contrario el político pudiera reducir el bienestar de todos nosotros.

Por consiguiente, no hay “participación ciudadana” cuando cualquier político, en cualquier ciudad, regala con nuestras contribuciones tributarias cosas a otros ciudadanos sin preguntárnoslo. Lucio Paredes (Dir. de Economía U. San Francisco de Quito) indica “cuanto menos poder tiene el gobierno para repartir prebendas y conceder privilegios, más saludable”.

La participación ciudadana se construye en conjunto, no sólo bajo las ideas de unos funcionarios públicos que no admiten quejas, sino sólo halagos y ruegos. No callar.

Dice Mill en su obra “On liberty”, que los ciudadanos debemos expresarnos aún si se creyere que nuestra idea estuviere errada, justamente para que quede evidenciada. Además, el político también es humano y errará. O, aún sin errar en la detección del problema social pudiera errar en la elección de la alternativa de solución… Y eso, sin mencionar su eventual presencia de inercia, vaguería, desconocimiento administrativo, etc.

Pagamos sus sueldos. Somos sus jefes. Tenemos derecho a dudar de ellos. No son Dios. Nos deben rendir cuentas. Participemos decididamente.

sábado, 17 de julio de 2010

Presupuesto Participativo

(Publicado en enero 30 de 2010)

Pueden legalizarlo en cada institución pública sus

Consejos Institucionales Administrativos.


“Los que niegan la libertad a los demás

no se la merecen ellos mismos”

Tomado de Abraham Lincoln

Todos los países que hoy son considerados desarrollados lograron su crecimiento a través de la desconcentración y descentralización de las decisiones de las inversiones estatales. Esto se logra, en el detalle ciudadano más significativo, con un Presupuesto Participativo. En nuestro país ya se han realizado en Milagro (2001), Yaguachi (2005 y 2006), Cotacachi (desde Auki Tituaña) y en Quito se dieron los inicios hace unos pocos años, con los mejores resultados posibles. En el caso de Milagro y Yaguachi el suscrito tuvo el grato honor de participar y dirigir.

¿En qué consiste un Presupuesto Participativo? En la obligación que tiene la autoridad pública (Prefecto, Alcalde, PresJuntaParroquial, Directores institucionales, etc.) de reunirse cada año con los dirigentes barriales (LaLolita, San Francisco, Rosa María, etc.) y sectoriales (AsoMédicos, AsoComercientes, AsoEconomistas, etc.) de su territorio para solicitarles sus requerimientos de necesidades de inversión pública para el cantón en el área urbana y rural.

¿Qué se gana con esto? Ejecución de obras realmente necesarias y no sólo aquellas que la autoridad considere convenientes, reducción de la corrupción, reducción del clientelismo, comprensión ciudadana de problemas cuya solución rebasa la esfera de la institución, clara programación de obras a lo largo del año, reducción de inversiones preventivas y no sólo reactivas, etc.

¿Desventajas? Únicamente para el funcionario público que tenga malas intenciones, pues se le reduce su posibilidad de corrupción.

¿Entonces, por qué no se hacen aún? Bueno, ahora consta en la Constitución, pueden legalizarlo en cada institución pública sus Consejos Institucionales Administrativos estableciendo -con el documento legal respectivo- un reglamento o procedimiento. Por ejemplo, el Municipio pudiera hacerlo si el Concejo Cantonal emitiera una Ordenanza al respecto. Así se perennizaría el proceso.

Elaborar este instrumento fiscal es bastante sencillo y los pobres serán los más favorecidos. Me he referido antes a esto en conferencias desde el año 2001 y concretamente en mis columnas de La Verdad de abril 28 de 2007, junio 05 de 2005, en revistas especializadas y en mi libro sobre el desarrollo local escrito en el 2007 cobijado por el sello de la UNEMI que se les hizo llegar a cada uno de los asambleístas que redactaron la actual Constitución en Montecristi. Los resultados serán excelentes donde se apliquen.