domingo, 11 de julio de 2010

Rectores Colegiales

(Publicado en octubre 03 de 2009)

“Las mentes son como los paracaídas,

sólo funcionan si están abiertas.”

Tomado de Ruth Noller

Concentraré hoy mi análisis en el desfile, pues creo que los señores Rectores Colegiales pueden mejorar su participación.

Hay una gran confusión en sus estudiantes, los Rectores debieran orientarlos. Me explico:

Los estudiantes son adolescentes. Su derecho es tener neuronas dislocadas. Quieren sobresalir. Es necesario que se les avise que en un desfile se sobresale por gallardía, pundonor, cultura.

¬ El cachiporrero representa la gallardía de sus compañeros estudiantes. Pero, hubo cierta confusión, se vio algunos con uniformes de gala tiznados de mugre, en una extraña competencia por quién bailaba (break dance) como lo hacía el desaparecido Michael Jackson. En otros casos, saltaban cual gimnasta olímpico haciendo mortales en el aire. El garbo escaseó.

¬ Algunos colegios presentaron dos cachiporreros que se arrastraban ejecutando grotescas contorsiones, manchando el honor de su colegio. Incluso caminaron con sus brazos, de cabeza, para tomar, caninamente, con su boca -torciendo su cuello hacia atrás- un pequeño madero. El garbo escaseó.

¬ Las bastoneras representan la gracia y elegancia de sus compañeras estudiantes. Pero, hubo cierta confusión, se vio algunas con uniforme de gala bailando desbocadamente reguetón. Ciertas, también, tomaron el madero con la boca, humillándose al mostrar ¿desprevenidamente? “todo su potencial” bajo su minifalda. La elegancia escaseó.

¬ Los uniformes de gala representan la gloria y esplendor de la institución participante. Cuando está sucio es una afrenta.

¬ Si la idea del Rector fuera hacer que los cachiporreros hagan malabarismos o bailen y que las bastoneras reguetoneen, fuera mejor idea que les dieran uniformes de gimnasia y baile, y no usen el uniforme de gala; se ensucia y no es esa su finalidad.

¬ Fuera buena idea si las bandas de guerra dejaran de machacar tantos tambores e hicieran algo más armónico con otros instrumentos. Una banda de paz.

¬ Una pregunta a los Rectores: ¿por qué, en el desfile, no se muestran pancartas señalando trofeos, medallas, premios recibidos en el año, y a quienes los ganaron? A ellos queremos ver desfilar por el camino de la gloria: a los mejores de su colegio, y a ellos debiéramos intentar que imite el resto de estudiantes.

Excelente participación de los estudiantes del Albert Einstein, American High School, Academia Naval, Colegio FAE, Técnico Milagro, Abdón Calderón, Durán, y Alborada. Felicitaciones a sus orgullosos Rectores.

sábado, 10 de julio de 2010

La Buena Gente

(Publicado en septiembre 19 de 2009)

“Yo te conozco de antes, desde antes del ayer,

cuando me fui no me alejé.

Llevo un estilo errante, llevo tus marcas en mi piel

y hoy sólo te he vuelto a ver.”

Tomado de Fito Páez

La economía informal espontánea es el laboratorio de la empresarialidad exitosa. ¿Cómo no ser parte de ella si nuestras calles sudan comercio?

Le comento, seños lector: hace algún tiempo mi salud empeoró debido a mi debilidad por las comidas callejeras. Pero, cómo evitar esos chifles largos casi transparentes apretujados en funditas sin marca, si a mi día -cada que paso por allí- lo aderezo con chicharrones o ciruelas casi arranchadas al vendedor en algún semáforo, luego no comer un helado de carreta frente al parque central me estresaría hasta la paranoia. Ya en la noche, si se pinta solitaria, siempre me rescata del frío una guaguamama en la Arosemena o alguna de esas papas fritas que cada vez que las muerdo estallan de alegría. ¡Qué aceite saturado ni qué aceite saturado! Y bueno, hay que aprovechar, pues una vez en casa habrá que probar una comida “educadita” que de tan sana me enferma. Un día me declaré en huelga de hambre ante tantos cuidados. No sé, no lo puedo evitar, mis manos no me obedecen, tienen vida propia y mi estómago pudiera escaparse por mi boca para atacar un sánduche de chancho en la Chile. Cosa seria esto de administrar el paladar, además. ¿Comer pollo con cubiertos y sin chuparse los dedos? Aburridísimo. Ya recuerdo las clases de etiqueta en el Liceo. ¡Qué lata!, por eso siempre compro para llevar.

Ya quisiera verlo a las tres de la mañana buscando un “agachadito” en la Nueve de Octubre luego de una noche divertida. ¿A quién no lo ha asaltado el hambre a esa hora? Le cuento también que por mi estómago han pasado suculentas ranas, iguanas, tortugas, tiburones, armadillos, cuyes, y hasta algún bicho desprevenido mientras anduve de bocabierta hablando alguna noche. ¿Ya dice que usted solo se alimenta saludablemente?, capaz que come ceviche de conchas… y eso es peor.

Cerrando la semana, los sábados me toca los motes de la Escobedo y luego al corte de pelo en El Ídolo frente a las villas del seguro, o a hacer arreglar algún neumático de mi Mac5 en los Pits de la Colón, más o menos a la mitad de esa calle y sin letrero. Les llamo así porque sólo con estacionarse en su vereda dos amigos, sin palabra alguna, se lanzan a reparar ruedas en máximo cinco minutos. Una bala, como los pits de la fórmula 1. Si el daño fuera eléctrico llevara al Mac5 a que lo cure el maestro del malecón Esmeraldas (una cuadra antes de la 17).

Y bueno, así transcurre mi vida, entre micronegocios sin nombre, informales, gente valiosa que batallando instala un negocio exitoso. Son el motor de la Ciudad, la base de la economía. Son informales, y estadísticamente en menos de diez años dejarán de serlo.
Aquí que el Estado no se meta. Es la gente buena. ¡VIVA los microempresarios!

viernes, 9 de julio de 2010

Norma de Autoridades Locales YA

(Publicado en agosto 15 de 2009)

“Si nuestra tierra nos pide tenemos que ser nosotros,

los que ‘la levantemos’, así que a poner el hombro,

vamos a ‘tomar’ las riendas de todos nuestros asuntos

y que de una vez entiendan hombres y mujeres juntos.”

Adaptado de Inti Illimani

La gran mayoría de las autoridades de nuestro cantón no nacieron ni habitan aquí, por eso no conocen nuestra realidad social y no logran articular soluciones a los problemas. Es urgente que la municipalidad expida una ordenanza que obligue lo indicado.

Un ejemplo: cada enero el Director del Hospital cantonal, que no es nativo ni habita con su familia aquí, inicia programas emergentes de vacunación, cuando ya surgieron varios focos infecciosos. Si eso lo hubiera hecho en noviembre, las personas no hubieran enfermado. En fin, no es su culpa, él no es de aquí, no conoce dónde están las zonas más propensas. Ahora bien, claro que puede aprender, pero hasta que eso ocurra morirán ciudadanos con enfermedades que pudieron haberse prevenido y evitado.

El mismo retardo temporal se encuentra en todo el sector público. Fíjese, señor lector, que siempre que se inunda el agro aparece la autoridad rural a decir que “el fenómeno del Niño nos cayó de sorpresa”. ¡Pero, no! Ni siquiera es fenómeno, porque ocurre cada año. Peor pudiera ser sorpresa, a menos que esa autoridad no sea de aquí y nunca haya conocido que cada invierno hay inundación.

Jamás previenen; sólo reaccionan.

Por ello es imprescindible que se expida una norma legal que obligue a que las autoridades sean nativas de la Ciudad o habiten con su familia aquí desde hace al menos tres años. Esto sólo debiera regir para aquellas que no son elegidas popularmente (fuera bueno que, también, se aplicara a las del Gobierno Central como el Dir. del Hospital, del IESS, del BNF, del CNT, del CNEléctrica, Comisarios, etc.).

Pero, ¿por qué las autoridades suelen ser de fuera de nuestro cantón? Quien las designa suele decir que acá no hay profesionales capacitados para esas funciones, o que acá no los hay de su confianza. Y eso es DISCRIMEN, o sea tratar mal (oportunidades desiguales) a una persona, por una idea preconcebida.

Desde la orilla contraria, ¿esto constituiría discrimen contra quienes no sean de nuestra ciudad? No. Esto es, en términos legales, una ACCIÓN AFIRMATIVA, lo cual está garantizado en el Num.2 del Art.11 de la Constitución ecuatoriana, cuya jurisprudencia (no nacional) en la que se basó su estructuración indica que esta figura legítima pretende establecer políticas que dan a determinado grupo social que haya sufrido discriminación un trato preferencial para compensarles por las exclusiones de las que fueron víctimas en el pasado (Barack Obama, 1995).

Si fuera cierto que en nuestro cantón no hubiere profesionales capacitados para ocupar determinado cargo con mayor razón es necesaria esta normativa, pues si no se lo forma en el camino ahora, viviremos careciendo siempre de autoridades locales. Es como aprender a caminar: al principio se caerá el aprendiz, pero luego correrá sin caerse.

Por otro lado, quienes sean de otros cantones y deseen colaborar con el sector público del nuestro pudieran hacerlo como asesores, analistas, etc., pero no como autoridades, éstas deciden la vida de los demás.

Espero haberlo puesto a pensar en mi propuesta.

jueves, 8 de julio de 2010

CONCEGUA

(Publicado en julio 04 de 2009)

Es la historia de cada día, siempre el mismo guión,
trabas y burocracia, qué frustración…
Lo de siempre, lo normal. ¡Todo BIS sin final!”
Tomado de Attaque 77.

Me pasó hace ya algún tiempo. Tuve un altercado con el personal de la Concesionaria de la carretera sur que va a la Perla del Pacífico. Me declaré en paro indefinido en uno de los carriles del peaje e impedí con mi auto el tráfico por allí durante -por suerte- sólo 50 minutos. ¿Y, por qué esa reacción?
Sucedió que terminé de pagar y pasar el primer peaje en mi rutina diaria a una universidad en la que soy Profesor. No había llegado al redondel en el que girando a la derecha abordaría la autopista cuando los controles de mi Mac 5 indicaban un recalentamiento del motor. Decidí girar en “U” y regresar a hacerlo revisar.
Al llegar otra vez a la misma estación del peaje que hace sólo unos minutos había pagado, saqué mi ticket (al que si el auto no se hubiera dañado lo debiera yo haber entregado en la segunda estación de peaje, cercana a Durán) y lo entregué para que me dejaran pasar. Y… oh, sorpresa! Se me informó que debía pagar otra vez, que el documento sólo me servía para recorrer más de diez kilómetros (hasta Durán), y nunca lo podría utilizar para volver, aunque no haya recorrido ni siquiera dos, desde que lo pagué. Increíble.
Les hice saber que no pagaría, que no había recorrido ni dos kilómetros. Así que colapsé, entré en un estado de insubordinación absoluta. Algo debieron haberme estado diciendo el guardia y la señorita cobradora, pero ya yo estaba fuera del sistema solar, veía que se les movían los labios, mas ya se me habían desenchufado los oídos. Automáticamente, y sin ninguna otra voz de mando, mi mano izquierda subió el vidrio de mi puerta y mi mano derecha apagó el vehículo.
Luego de un par de minutos reaccioné al notar que atrás de mí había otro conductor que quería pasar. Miré el carril del costado y tenía un letrero que anunciaba que estaba cerrado. De pronto, un guardia sacó el letrero, y una señorita empezó a cobrar y dejar pasar por allí los autos. Entonces, me acomodé en el asiento de mi Mac 5, bajé un poco el vidrio y pedí hablar con el Gerente. No estaba, pero había un “encargado” en la oficina. Dejé mi auto con freno (de mano) y con la primera marcha, apagado, en el carril atorado. Fui y le pregunté por qué debiera yo pagar sin recorrer casi nada. Expresó que esa es la regla. ¿Regla de quién? De la concesionaria. ¿Y los casos de excepción? No hay excepción. ¿Pero, si viajo todos los días debiera tener algún socorro o descuento? No tiene esa respuesta, me informó. Le dije “no pagaré otro dólar porque no debo”. Fue a telefonear a su Jefe. Al rato regresó y me dijo, como quien me hace el favor de salvarme la vida, que pase sin pagar. Y pude regresar.
Pido a usted, señor lector, reflexione: ¿Cuánto gana esta empresa por día, que no puede asumir un costo de USD1.00 de un usuario frecuente?, ¿Será esta una empresa pobre? No creo. ¿Por qué es tan frecuente que haya un carril sin usar?, ¿Será que no quieren pagar un cobrador más?, ¿Será que no les importa la larga columna de autos que se forma cuando un carril no funciona?, ¿Con quién nos quejamos?, ¿Quién los controla?, ¿Qué hace el municipio para evitar sus abusos? Ese día gané esa pelea cuyo valor fue mayor que el dólar que costó. Pido a usted: si algún día le pasa algo parecido, tómese el tiempo. Ellos esperan que no queramos “perder” el tiempo y decidamos pagar aún sabiendo que es injusto. RESISTENCIA.