Los participantes asistentes al evento firmaron una declaratoria al final.
Amanecí en Quito el martes 18 de noviembre para asistir, en representación de
Enriquecedora experiencia que demostró, entre personalidades de diferentes naciones americanas y europeas, que los estudios sobre normativa de integración y economía que se hacen en nuestro país son científicamente sustentables.
El punto de encuentro y quiebre a la vez en la temática eran las negociaciones previo ALCA en las que nuestros pequeños países participaban, pues tal cual se conoce los más competitivos tendrían mayores probabilidades de ganar una gran tajada del pastel. Aquí vino el rol de
Ahora reflexione usted sobre esto: ¿Es malo querer ser quien gane todo? Es condición natural del ser humano la ambición. (A los latinos la religión nos ayuda a regularla). ¿Nosotros actuamos igual?
¿USA nos puede ganar en todo? No, los ecuatorianos sabemos producir bienes mucho mejor que ellos, ¿Dónde están el mejor banano, atún, cacao, flores, tagua, del mundo? Aquí, en Ecuador. Misteriosamente, los trabajadores de estos productos son los peor pagados.
¿Entonces cuál es el problema con el ALCA? Ahh, bueno... El problemita es que no es tan de “Libre comercio” como lo expresan sus siglas. USA presiona para seguir ayudando a sus agricultores a bajar los costos de producción. Esa es una trampa al libre comercio, se supone que el Estado no interviene, pero USA lo hace de mil formas. Se deduce que si los suramericanos podemos hacer mejor varios productos agrícolas del mundo las empresas estadounidenses dedicadas a ellos cerrarían... Entonces, el gobierno se niega a aceptarlo porque ellas aportarían bastante a las campañas políticas.
Y así hay más “detallitos” truculentos.
En fin, ¿Quieren competir? Bueno, compitamos, pero sin trampas.
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